Esperando el Impacto

Con la cara fruncida y el alma enrojecida; con el cansancio físico y mental de poseer una mente retorcida; con el desconcierto al volante de una personalidad errante, sin frenos, manejando a campo traviesa sobre un camino curvado, que me lleva a cambiar de ánimo súbitamente con cada giro inesperado.
Un estado que se mantiene con temperamento inconstante, llendo por el límite hacia un rumbo caótico, a veces tomando atajos, a veces tomando desvíos, a veces eligiendo buenos y malos caminos, pero siempre tomando caminos que nunca fueron elegidos.
Vivir así acarrea resistir barrancos que sin querer tomo, por estar buscándome en los lugares incorrectos; como Alicia, al vacío incierto voy callendo. Al no poder descifrarme, termino por activar el piloto automático y prefiero optar por hundirme en el aislamiento, con eso sigue el viaje en curso y yo sigo esperando el impacto.




